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Del Teletrabajo al Smart Working

Durante los pasados tres meses, debido la crisis sanitaria derivada del Covid-19, hemos asistido a un experimento social de proporciones inimaginables. 3.500 millones de personas han sido enviados a su casa a trabajar desde allí en situación de confinamiento.

Aún tenemos poca perspectiva temporal sobre el impacto que este experimento social ha tenido sobre cada individuo en particular y sobre la sociedad en general, pero empezamos a tener los primeros datos.

A efectos de este breve articulo me voy a centrar en los siguientes:

  1. Durante la etapa de confinamiento ha habido una drástica reducción en la emisión de gases nocivos a la atmósfera. Es la primera vez que esto se consigue desde que existe tal medición. No deberíamos desperdiciar esta oportunidad de seguir reduciendo las emisiones y deberíamos ser capaces de evitar volver a la normalidad anterior en este ámbito.
  2. Entre un 50 y un 75% de las personas que han hecho Home Office no quieren volver a la situación anterior en las mismas condiciones. Han descubierto las bondades, muchas, y los inconvenientes, algunos, de trabajar en remoto.
  3. La mayoría de los directivos, sin embargo, dudan de que el remote workingsea una solución sostenible a largo plazo una vez se termine la crisis sanitaria y quieren ver a sus empleados de regreso en la oficina.

Así pues, nos enfrentamos a una situación en la que hay una gran e indiscutible ventaja para el PLANETA, la reducción en la emisión de gases, una ventaja significativa, con matices, para las personas y una duda o desconfianza por parte de los dirigentes empresariales. ¿Cómo conseguimos conciliar los intereses de todos y mantener las ventajas que ello nos va a reportar?

Es importante que para empezar a resolver el problema nos pongamos de acuerdo en algunas definiciones básicas:

  1. Teletrabajo. El mal llamado teletrabajo es tan antiguo como internet. Desde que los hogares tienen una conexión a internet y acceso a herramientas como el email, archivos compartidos y video conferencia, muchas personas hemos trabajado a distancia en momentos puntuales. Cualquiera de nosotros que durante las vacaciones se haya conectado para resolver un problema o estando enfermo se ha quedado en casa a trabajar, ha hecho teletrabajo. Podríamos afirmar que esta capacidad de teletrabajar es una condición necesaria pero no suficiente para configurar la nueva modalidad que llega en organización del trabajo.
  2. Home Office. Durante esta pandemia las empresas no han tenido más remedio que organizar su producción, en la medida de lo posible, haciendo home office. Así, el home office ha sido un remedio temporal para superar una situación de crisis. La pregunta: ¿es el modelo de home office, que tienen actualmente implantado las empresas, sostenible a largo plazo?
  3. Un tercer nivel de desarrollo de esta modalidad de trabajo no adscrito a una oficina fija, es la que llamaríamos “Smart working” o trabajo inteligente y que requiere de una intervención decidida por parte de la empresa. Tanto los equipos de desarrollo organizativo como de recursos humanos de las empresas necesitan diseñar e implantar un modelo de Gestión del Desempeño (Human Performance) de alto rendimiento, en el que la mejor opción sea trabajar desde donde cada uno sea más productivo.  

Si el teletrabajo es una capacidad de la tecnología, el trabajo inteligente o “Smart working” es una forma deliberada de organizar la producción de modo que se obtengan las máximas ventajas en los tres ejes mencionados, las personas, el negocio y el planeta.

                                                                 

Organizar un equipo de profesionales bajo los principios de diseño del “Smart working” requiere:

  1. Tener a las personas adecuadas en las posiciones adecuadas. Right people/right seats resume esta idea fundamental introducida por Jim Collins en su ya clásica obra From good to Great

  2. Clarity. Aunque parezca mentira, muchas de nuestras empresas se guían más por la rutina que por un objetivo empresarial bien definido. La claridad tiene que ver con el compromiso social (¿qué razón tiene este negocio para existir más allá de la consecución de un beneficio?), la dirección que la empresa quiere seguir para alcanzar ese propósito social y la identidad de la empresa expresada en sus valores.

¿Cuál es la razón de existir de una empresa? Los que nos hemos dedicado a los negocios entre 1980 y 2020 nos hemos educado en la idea de que las empresas existen para maximizar el valor de sus accionistas (Alfred Rappaport). Pero los tiempos cambian y las necesidades y los valores sociales cambian antes que los tiempos. Hoy en día, la mejor definición que he escuchado de por que existen las empresas dice algo así como: Una empresa es un proyecto de personas, dedicadas y comprometidas, que trabajan para ofrecer una solución sostenible a un problema social.

  1. Compromiso. ¿Qué hace que una persona trabaje duro en pos de un objetivo?, ¿es el salario, es el propio proyecto, hay algo más? La respuesta a esta pregunta la responde la ciencia y nos lo cuenta Daniel Pink en este video.

    Como resumen podemos adelantar que los tres elementos que hacen que una persona sea feliz con su trabajo son, autonomía, competencia (habilidades) y propósito.

Por todo ello, el Smart Working no es una moda pasajera o una necesidad de la crisis. Es una forma coherente de avanzar en la organización del trabajo, cuando las empresas están avanzando claramente en su compromiso social y los profesionales de la economía del conocimiento buscan algo más que un buen sueldo y reconocimiento social para dedicar sus mejores esfuerzos especializados.

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